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domingo, 2 de agosto de 2009

Desarrollo de Productos: Cerveza sin Alcohol


Se lleva a cabo en el ámbito de los negocios y consiste en el proceso completo de crear y llevar un nuevo producto (bien físico o servicio) al mercado. Existen varios pasos en este proceso:

· Generación de ideas.
· Selección de ideas.
· Prueba de concepto.
· Análisis del negocio.
· Desarrollo de producto.
· Prueba del mercado.
· Lanzamiento.

Ahora bien, desde el mes de julio del presente año ha entrado en vigencia, en Perú, el nuevo código de tránsito. Así pues, destaca la fuerte sanción a los conductores que manejen en estado de ebriedad. Cabe resaltar que dicha infracción no es la primera causa de accidentes fatales en nuestro país. Pero, ante este escenario, un nicho de mercado para un nuevo producto como la cerveza sin alcohol levantaría su voz de protesta para su pronto lanzamiento.

Desarrollar una cerveza sin contenido alcohólico contemplaría, por ejemplo, el diseño de marcas, presentaciones, etc.; una intensiva publicidad enfocada en resaltar que ingerirla no genera efectos secundarios y que calma la sed; y la accesibilidad de compra a los demás segmentos del mercado.

La promoción de este producto deberá enfocarse a ofrecer una cerveza que puede consumirse en cualquier ocasión y con la facilidad de comprarse sin restricciones en diferentes puntos de venta como máquinas expendedoras. Es más, este producto podrá ser consumido por todo tipo de personas incluyendo aquellas que no toman bebidas alcohólicas.

Quien suscribe el presente post, ha administrado una distribuidora de cervezas con resultados exitosos, ha residido en España donde el consumo per cápita anual de cerveza es el doble al nuestro, y ha estudiado en universidad que ha premiado con el EFFIE 2008 a Pilsen Callao, Pilsen Trujillo y Cerveza Franca y con el EFFIE 2009 a Cristal.

En tal sentido, me aúno al nicho de mercado de los que poseen su licencia de conducir con su respectivo automóvil y que son consumidores de cerveza para celebrar algún pronto lanzamiento de una cerveza sin alcohol con aceptable sabor, lo cual ha sucedido en otros países. En España, el índice de accidentes entre jóvenes de 17 a 25 años ha disminuido por el incremento del consumo de cerveza sin alcohol y, en Brasil, es una opción para las mujeres embarazadas. ¡Salud!

miércoles, 24 de junio de 2009

Un Candidato Político como Producto


Este post corresponde a un artículo (anteriormente) publicado, el cual pretende ser un conjunto de orientaciones generales sobre mercadotecnia política. Por ello, a continuación se presenta el desarrollo de una campaña electoral, según el Dr. Luis Costa Bonino, donde se evidencian los elementos principales y las líneas centrales de acción.

El primer esfuerzo que debe realizar un candidato es definir, de la manera más realista posible, sus objetivos primarios de campaña. A partir de tal definición se realizará la evaluación general de su situación, sus fortalezas y debilidades. Y para una imagen pertinente como candidato es imprescindible chequear esta auto-evaluación con la opinión del electorado. Paralelamente deberá analizarse qué adversarios amenazan sus posiciones, y en qué segmentos del electorado lo realizan. Todos estos elementos formarán el grueso de los insumos para la elaboración de la estrategia electoral.

La construcción de la estrategia electoral comienza con la evaluación de las múltiples opciones, o cursos de acción, que se le ofrecen al candidato. Esta evaluación supone, por un lado, un análisis exhaustivo de las opciones y, por otro, un estudio de las consecuencias, de acuerdo a los objetivos del candidato, de la selección de cada uno de los cursos de acción posibles. El candidato, conociendo sus fuerzas y debilidades y las de sus adversarios, y teniendo a la vista, bien evaluados, los cursos de acción posibles, debe decidir las líneas de su estrategia, para tomar el camino más efectivo posible hacia el logro de sus objetivos. Estas decisiones son selecciones, principalmente de qué segmentos nos ocupan en prioridad y en qué momentos del tiempo útil de la campaña, y también de temas. Se decidirá sobre los debates a promocionar, los temas por jerarquizar, las propuestas que se presentarán como soluciones a problemas más urgentes, etc.

Sabiendo qué decir, a quiénes y cuándo hacerlo, se puede pasar al cómo. Se definirán las líneas de la campaña de comunicación, por un lado, y, por otro, se procederá a la organización de la campaña, principalmente en su aspecto de acción sobre el terreno. Por último, interviene la evaluación permanente de lo que se realiza en la campaña, privilegiando la observación de sus efectos. Se observará si el impacto de las acciones de la campaña es apreciable y si actúa de acuerdo a lo previsto. Esta evaluación puede modificar el planteamiento de la campaña, incluso sus objetivos, aunque, usualmente, sirve de modo principal para reorientar algunos aspectos de la implementación de la estrategia.

En fin, se dice que ninguna campaña, por mejor que sea, hace ganar, por sí sola, a un candidato; pero que una mala campaña sí puede hacer perder una elección a cualquiera.